El gobierno de México evalúa avanzar en la explotación de gas no convencional para disminuir su fuerte dependencia de importaciones desde Estados Unidos, en un contexto de creciente demanda energética.
Tres claves:
1. México importa cerca del 75% del gas que consume, lo que genera vulnerabilidad energética.
2. El gobierno analiza explotar reservas no convencionales mediante fracking para aumentar la producción local.
3. La estrategia energética combina producción nacional, eficiencia y expansión de energías renovables hacia 2030.
La secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, advirtió que la alta dependencia del gas importado representa un riesgo para la estabilidad económica y energética del país. El gas natural es hoy un insumo clave para la generación eléctrica, la industria y el consumo doméstico.
En ese marco, el director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Víctor Rodríguez Padilla, planteó la posibilidad de avanzar en la explotación de yacimientos no convencionales, estimados en unos 141 billones de pies cúbicos. Esta opción implica reabrir el debate sobre el uso del fracking en México.
La estrategia del gobierno se apoya en tres pilares: mejorar la eficiencia energética, expandir las energías renovables y fortalecer la producción nacional de gas. El objetivo es reducir la dependencia externa y elevar la participación de generación limpia del 24% al 38% hacia 2030.
El eventual avance del fracking abre un debate político y ambiental en el país, donde existen posiciones encontradas sobre sus impactos. Mientras algunos sectores lo ven como una herramienta clave para la soberanía energética, otros advierten sobre sus posibles efectos sobre el agua y el ambiente.
