Las inundaciones en Afganistán ya provocaron al menos 214 muertos y 300 heridos desde fines de marzo, con miles de viviendas y carreteras dañadas en una crisis humanitaria que se continúa agravando.
TRES CLAVES:
1. Se confirmaron 214 fallecidos y 11 desaparecidos por las inundaciones desde el 26 de marzo.
2. Más de 1.400 viviendas destruidas y 370 km de carreteras dañadas.
3. 300 personas resultaron heridas, según la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres.
Las fuertes lluvias, que comenzaron a fines de marzo, provocaron inundaciones en diversas zonas de Afganistán, especialmente en áreas rurales con infraestructura limitada.
La provincia de Nangarhar, en el este del país, es una de las más afectadas, y las autoridades talibán reportaron un aumento constante del número de víctimas y daños materiales.
La situación se agrava por la prolongada crisis humanitaria que atraviesa Afganistán, dificultando la asistencia y recuperación de las comunidades afectadas.
La destrucción de viviendas y carreteras complica el acceso a las zonas más golpeadas, retrasando las labores de ayuda y reconstrucción.
El balance actual refleja la gravedad de las inundaciones y la vulnerabilidad del país ante fenómenos climáticos extremos, que se repiten cada temporada de lluvias sin que se hayan implementado medidas efectivas de prevención o mitigación.
