Cuba desarrolló un proceso de termoconversión que reduce la viscosidad del petróleo pesado sin usar nafta, un insumo escaso por el bloqueo estadounidense.
1. La técnica modifica el crudo pesado mediante calentamiento controlado para facilitar su manejo.
2. El proceso evita mezclar nafta, limitada por restricciones externas y suministro complicado.
3. El petróleo nacional aporta cerca del 40% de la generación eléctrica en Cuba.
El avance presentado en el Consejo Nacional de Innovación representa un cambio significativo en la industria petrolera cubana, que hasta ahora consideraba el crudo nacional como poco refinable y destinado principalmente a termoeléctricas.
La nueva tecnología de termoconversión permite romper compuestos complejos del petróleo pesado y extrapesado, mejorando su calidad sin depender de insumos importados.
Este desarrollo responde a la necesidad de superar las limitaciones impuestas por el bloqueo de Estados Unidos, que afecta el acceso a nafta y otros combustibles. Además, fortalece la estrategia del país de potenciar capacidades propias para reducir la dependencia energética externa.
El crudo cubano, extraído principalmente en la franja norte de provincias como La Habana, Mayabeque y Matanzas, presenta alta densidad y contenido de azufre, lo que dificulta su refinación.
A pesar de ello, sigue siendo fundamental para el sistema eléctrico, aportando cerca del 40% de la energía generada.
La mejora en su procesamiento puede optimizar el uso de la infraestructura limitada de refinación en la isla.
