Casi una cuarta parte de la población libanesa sufre inseguridad alimentaria severa por la escalada de conflictos y la situación humanitaria sigue siendo frágil pese al alto el fuego vigente con Israel.
TRES CLAVES:
1. 1,24 millones de personas en el Líbano enfrentaron inseguridad alimentaria grave entre abril y agosto.
2. La escalada de hostilidades desde marzo causó desplazamientos masivos y afectó la forma de vida.
3. El acceso a agua y atención médica está limitado por daños en infraestructura y rutas.
La crisis alimentaria en el Líbano se ha agravado debido a la intensificación de los ataques israelíes desde marzo, que han provocado desplazamientos masivos y la interrupción de actividades económicas esenciales.
Aunque los alimentos siguen disponibles, el aumento de precios y la caída de ingresos han reducido la capacidad de compra de las familias.
Además, la infraestructura dañada dificulta el acceso a servicios básicos como el agua potable y la atención médica, complicando aún más la situación humanitaria.
A pesar de la prórroga del alto el fuego, la estabilidad sigue siendo precaria y la ayuda humanitaria se prevé que disminuya, lo que puede agravar la crisis.
