La Casa Rosada volvió a habilitar su sala de prensa pero estableció limitaciones en el acceso y la cobertura para los periodistas en una medida que afecta la dinámica informativa oficial y el trabajo de los medios para informar.
TRES CLAVES:
1. La sala de prensa estuvo cerrada y ahora se reabre con controles más estrictos.
2. Se restringe el ingreso de periodistas y el uso de equipos audiovisuales.
3. La cobertura oficial queda limitada a espacios y horarios definidos por el Gobierno.
La reapertura de la sala de prensa de la Casa Rosada marca un cambio en la relación entre el Gobierno y los medios, que deberán adaptarse a las nuevas condiciones impuestas, y entre las restricciones incluyen un control más riguroso sobre quiénes pueden ingresar y cómo se realiza la cobertura, con limitaciones en el uso de cámaras y micrófonos.
Esta decisión impacta directamente en la transparencia y el acceso a la información oficial, ya que reduce la posibilidad de un seguimiento libre y amplio de las actividades gubernamentales.
Al ingresar a la Casa Rosada, los medios se encuentran con una lista con nombres, apellidos y medio de comunicación, una puerta de ingreso paralela para la prensa con doble detección de metales, vidrios esmerilados para no ver la circulación de funcionarios, prohibición de circular por los pasillos y áreas por las que los periodistas siempre circularon e inhabilitación para ver el acceso a los despachos.
En el ingreso a la Casa Rosada personal de la Casa Militar busca el nombre del periodista en una lista, deriva a los profesionales a otra puerta paralela que no da al Patio de las Palmeras donde se encuentran con un doble control de metales, el escáner y luego una detección manual.
Piden el documento ya que no pueden acceder con huella, y la credencial anual debe mantenerse colgada del cuello, pero al retirarse hay que dejarla en el lugar.
Los periodistas no pueden acceder al Patio de las Palmeras, por donde puede observarse quiénes ingresan a la Casa Rosada, ni tampoco pueden acceder al pasillo que da al Salón Martín Fierro, donde tiene su oficina el consultor y asesor presidencial, Santiago Caputo, ni acercarse a las oficinas del Ministerio del Interior.
Los periodistas, en este nuevo encuadre, pueden acceder a la sala de periodistas, ir al baño o ir a buscar un café.
El Gobierno sostiene que estas medidas buscan ordenar el trabajo periodístico dentro de la Casa Rosada, pero la comunidad informativa advierte que restringen la pluralidad y el derecho a la información.
