En la audiencia general, el Papa recordó la importancia de la Virgen de Fátima como símbolo de consuelo y unidad, y encomendó al Inmaculado Corazón de María el clamor por la paz, especialmente para los pueblos afectados por la guerra.
TRES CLAVES:
1. La Virgen de Fátima reúne peregrinos de los cinco continentes como signo de esperanza y unidad.
2. El Papa subrayó que María coopera en la redención con fe, esperanza y caridad, según el Concilio Vaticano II.
3. En la Virgen, la Iglesia encuentra su modelo de fe, caridad y alianza, reflejado en el documento Lumen Gentium.
Durante la catequesis en la plaza San Pedro, León XIV enfatizó que la Virgen María no disminuye la mediación única de Cristo, sino que la potencia con su papel especial en la obra de la salvación.
Recordó que María fue predestinada para ser Madre de Dios y que su obediencia y amor restauran la vida sobrenatural de las almas.
El Papa vinculó la figura de María con el misterio de la Iglesia, señalando que en ella se refleja el origen, modelo y destino del pueblo de Dios.
Invitó a los fieles a imitar su fe activa y humilde, y a reconocer la Iglesia como comunidad de alianza y amor divino.
Con este llamado, León XIV busca fortalecer la unidad y la esperanza en tiempos de conflicto, apelando a la intercesión de María para alcanzar la paz y la armonía global.
