Las empresas aerocomerciales del mundo sufren por falta de combustible y problemas que les obligan a subir los precios de los pasajes. Estos inconvenientes hacen que las aerolíneas atraviesen por el peor momento financiero desde la pandemia de Covid-19, según estimaron numerosos analistas. Aun así, la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) proyecta una ganancia neta de 41.000 millones de dólares para 2026.
Tres claves
1).- La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), el sector proyecta una ganancia de 41 mil millones de dólares para 2026, y una demanda de pasajeros que alcanzará los 5.200 millones de personas.
2).- El barril de nafta de avion, que en febrero cotizaba de 85 a 90 dólares, saltó a un rango de 150 a 200 dólares en abril.
3).- El alza del combustible -que representa hasta un 30% de los costos operativos- obliga a las aerolíneas a aplicar hasta seis rondas de aumentos de tarifas.
La industria aerocomercial mundial atraviesa su mayor turbulencia financiera desde la pandemia de la Covid-19, como consecuencia del fuerte incremento en el precio del combustible de aviación, que se disparó tras el conflicto en el Medio Oriente y el bloqueo en el estratégico estrecho de Ormuz.
El barril de jet fuel, que en febrero cotizaba de 85 a 90 dólares, saltó a un rango de 150 a 200 dólares en abril, y si bien en los últimos días se moderó ligeramente hasta los 162,89 dólares, el daño a las cuentas de las aerolíneas ya está en marcha. Según la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), el sector aún proyecta una ganancia neta récord de 41 mil millones de dólares para 2026, con un margen del 3,9 por ciento, impulsado por una demanda de pasajeros que alcanzará los cinco mil 200 millones de personas.
Sin embargo, estas cifras macro esconden una realidad mucho más compleja. El alza del combustible -que representa hasta un 30% de los costos operativos- obliga a las aerolíneas a aplicar hasta seis rondas de aumentos de tarifas.
Esas rondas representan incrementos que van del 10 al 20% en los pasajes, según advirtió el CEO de United Airlines, Scott Kirby.
Las primeras víctimas fatales ya se registran. La estadounidense Spirit Airlines cesó operaciones tras no poder sortear la crisis, y Lufthansa CityLine también quebró.
Las aerolíneas de bajo costo son las más expuestas, ya que sus pasajeros son altamente sensibles al precio. En Estados Unidos, un grupo de aerolíneas económicas lideradas por Frontier Airlines solicitó al gobierno un paquete de rescate de 2.500 millones de dólares.
Entre las compañías que enfrentan mayores problemas se destaca American Airlines, que advirtió que su factura de combustible aumentará en 4.000 millones de dólares este año, lo que la llevó a revisar a la baja sus ganancias proyectadas e incluso a no descartar pérdidas.
Por su parte, Air France-KLM enfrenta un sobrecosto de dos 2.400 millones de dólares, mientras que Lufthansa calcula un impacto de 2.700 millones de euros. Otras como Delta, United, Air Canada y Qantas recortaron capacidad de vuelo y suspendieron sus previsiones anuales.
La crisis también alcanza a gigantes del Medio Oriente, pues Qatar Airways se convirtió recientemente en la decimonovena aerolínea en cancelar vuelos en mayo, suspendiendo 22 rutas, incluidos destinos en Europa y Asia.
En total, más de 13.000 vuelos fueron eliminados de los horarios de mayo, según datos de Cirium.
Aunque por ahora los suministros de combustible se mantienen estables gracias a reservas incrementadas en aeropuertos europeos, el verdadero peligro es la destrucción de la demanda.
El Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI) advirtió que las altas tarifas podrían desalentar los viajes en la temporada de verano boreal, crucial para las finanzas del sector.
La cañería no es el problema; el precio es la verdadera preocupación, sintetizó el director de ACI para Asia-Pacífico y Medio Oriente, Stefano Baronci. Los analistas temen que, si los precios del combustible se mantienen elevados, se desate una nueva ola de reestructuraciones similar a la de 2008.
