Tres claves:
- Sectores campesinos, indígenas, mineros, obreros y transportistas intensifican protestas contra el gobierno de Rodrigo Paz por combustibles, salarios y tierras.
- Omar Ramírez afirmó que el Ejecutivo “está generando todos estos conflictos sociales”, en medio de crecientes tensiones.
- La Central Obrera Boliviana convocó a un cabildo el 1 de mayo, mientras indígenas marchan más de 1.000 km hacia La Paz contra reformas territoriales.
Diversos sectores sociales en Bolivia elevaron la presión sobre el gobierno con un pliego de demandas que abarca desde la calidad de los combustibles hasta la política salarial y la defensa de territorios indígenas.
Entre los reclamos centrales aparece la denuncia por la llamada “gasolina contaminada”, junto con la exigencia de un nuevo incremento salarial en un contexto de malestar económico. A esto se suman cuestionamientos a proyectos de ley vinculados a la reconversión de tierras, que generan rechazo en comunidades indígenas y campesinas.
El exdirigente de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, Omar Ramírez, fue contundente al señalar: “el Gobierno está generando todos estos conflictos sociales”, en declaraciones que reflejan el clima de tensión.
En paralelo, la Central Obrera Boliviana convocó a un cabildo abierto para el 1 de mayo, donde se debatirán temas como el combustible, la corrupción y el esquema de subsidios. Al mismo tiempo, una marcha de más de 1.000 kilómetros avanza desde el departamento de Pando hacia La Paz, en rechazo a iniciativas que, según los manifestantes, afectan la propiedad comunitaria.
El escenario configura una creciente conflictividad social que podría escalar en los próximos días, con múltiples actores movilizados y demandas que combinan cuestiones económicas, territoriales y políticas.
