El presidente Rodrigo Paz advirtió que la crisis social en Bolivia está al límite tras casi un mes de protestas masivas que exigen su renuncia mientras el Congreso habilitó el uso del estado de excepción para frenar las manifestaciones.
TRES CLAVES:
1. El Congreso eliminó límites para que el presidente decrete estados de excepción y use militares.
2. Miles de campesinos indígenas, en su mayoría mujeres, marcharon en La Paz el Día de la Madre.
3. El expresidente Evo Morales calificó las protestas como una rebelión contra un gobierno sometido a Estados Unidos.
Desde hace casi un mes, Bolivia vive una convulsión social con bloqueos de carreteras y manifestaciones de campesinos, obreros y transportistas que exigen medidas ante la peor crisis económica en cuatro décadas y la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
En respuesta, el Congreso eliminó restricciones para que el mandatario pueda declarar estados de excepción, lo que permitiría la intervención militar y la restricción de libertades para contener las protestas.
Paz advirtió que el país necesita orden y que la situación está llegando a un punto crítico y convocó al diálogo para buscar soluciones. Sin embargo, las manifestaciones continúan, con miles de indígenas marchando en el centro de La Paz.
Por su parte, el expresidente Evo Morales calificó las protestas como una rebelión contra un gobierno que, según él, está subordinado a intereses extranjeros, en particular de Estados Unidos.
La crisis social y política en Bolivia se mantiene sin una solución clara a corto plazo, con un gobierno que podría recurrir a medidas excepcionales para controlar las protestas y una población que sigue movilizada exigiendo cambios profundos.
