El presidente Luiz Inácio Lula da Silva lanzó un paquete de medidas para frenar el impacto de la crisis energética global, incluyendo subsidios al gas de cocina y cambios impositivos en los biocombustibles.
1. Gas de cocina bajo control: el gobierno subsidia la importación de GLP para evitar subas y sostener el precio interno, especialmente para los sectores más vulnerables.
2. Cambios en biodiésel: se eliminaron impuestos federales al biodiésel para abaratar costos y amortiguar el impacto en el transporte.
3. Respuesta a la crisis global: las medidas buscan contener el efecto del alza del petróleo por la guerra en Medio Oriente sobre la inflación brasileña.
El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva anunció un paquete de emergencia para contener el impacto del aumento internacional de los combustibles. Entre las medidas más relevantes se encuentra el congelamiento de hecho del precio del gas licuado de petróleo (GLP), ampliamente utilizado en los hogares, mediante subsidios a su importación que permiten equiparar el valor del gas importado con el producido localmente.
En paralelo, el Ejecutivo decidió modificar el esquema impositivo de los biocombustibles. Se dispuso la exención de impuestos federales sobre el biodiésel, lo que reduce su costo dentro de la mezcla obligatoria con el diésel. Esta decisión apunta a aliviar los precios del transporte, un sector clave en la economía brasileña, altamente dependiente del diésel.
El paquete se inscribe en una estrategia más amplia para amortiguar el impacto interno de la crisis energética global, agravada por la guerra en Medio Oriente. Brasil, aunque es productor de petróleo, depende en parte de importaciones de diésel y enfrenta riesgos inflacionarios. Por eso, Lula busca evitar que el encarecimiento de la energía se traslade a los alimentos y al costo de vida, en un año marcado por tensiones económicas y políticas.
