Brasil y Estados Unidos avanzan en conversaciones por minerales críticos con eje en Serra Verde, el principal proyecto de tierras raras fuera de Asia, en un contexto de competencia global por estos recursos estratégicos.
1. Serra Verde como activo central: es la principal mina de tierras raras de Brasil y el único productor a gran escala fuera de Asia de minerales críticos clave.
2. Interés geopolítico de EE.UU.: Washington busca asegurar suministro alternativo para reducir su dependencia de China.
3. Brasil busca industrializar: el gobierno apunta a pasar de exportador de minerales a actor en toda la cadena de valor.
Las negociaciones entre Brasil y Estados Unidos por tierras raras tienen como eje a Serra Verde, una empresa minera ubicada en el estado de Goiás que se convirtió en un activo estratégico global. Se trata del único productor a gran escala fuera de Asia de elementos críticos —como neodimio, praseodimio, terbio y disprosio— fundamentales para la fabricación de baterías, vehículos eléctricos, turbinas eólicas y tecnología militar.
El proyecto, que inició producción comercial en 2024, explota un yacimiento de arcillas iónicas —más fáciles y baratas de procesar— y tiene capacidad proyectada de miles de toneladas anuales de óxidos de tierras raras. Además, es considerado un proveedor clave para Occidente en un mercado dominado por China, que concentra la mayor parte del procesamiento global.
En este contexto, Estados Unidos impulsa acuerdos financieros y tecnológicos para garantizar acceso a estos minerales, incluyendo financiamiento directo a Serra Verde. Para Brasil, la negociación no solo implica atraer inversiones, sino también avanzar en la industrialización y el procesamiento local, con el objetivo de capturar mayor valor en la cadena global de suministros.
