El 47% de la población latinoamericana votará en 2026 en cinco países de América Latina: Brasil, Colombia, Costa Rica, Perú y Haití.
TRES CLAVES:
1. Trump condicionó apoyo económico y migratorio a resultados electorales en Argentina y Honduras.
2. Lula da Silva buscará la reelección en Brasil en octubre, con Trump respaldando a su rival Bolsonaro.
3. La inseguridad impulsa candidaturas de mano dura, siguiendo el modelo de El Salvador.
En 2026, casi la mitad de los latinoamericanos votarán en elecciones presidenciales que reflejan tensiones como la intervención de Donald Trump, quien condicionó ayuda y apoyo político a ciertos resultados electorales en países como Argentina y Honduras dsonde apoyó, para las legislativas, a fuerzas de la derecho local.
En Brasil, Lula da Silva enfrentará a Jair Bolsonaro, apoyado por Trump, en un contexto de disputa ideológica y geopolítica.
La inseguridad, agravada por la presencia del crimen organizado, es un tema central que favorece propuestas de mano dura, inspiradas en el modelo de El Salvador, tendencia que también marcada en Chile y Costa Rica.
Paralelamente, la crisis de legitimidad de los partidos políticos y la fragmentación electoral, especialmente en Perú y Colombia, generan escenarios volátiles en esos países de la región.
La influencia estadounidense, a través de presiones diplomáticas, económicas y políticas, marca un nuevo capítulo en la relación con América Latina, donde los gobiernos buscan adaptarse, o no, a un orden regional que pretende ser dominado desde Washington.
El resultado de estos procesos eleccionarios definirán el equilibrio político y la orientación de la región frente a esta dinámica vertiginosa.
