El DANE informó que en 2024 la clase media alcanzó el 34,4% de la población colombiana.
Ese porcentaje superó por primera vez, en la serie comparable, a la población en pobreza monetaria y a la población vulnerable.
El viceministro Camilo Rey destacó el dato como un cambio histórico en la estructura social del país.
Tres claves:
1. La clase media llegó al 34,4% de la población colombiana en 2024.
2. La pobreza monetaria bajó a 31,8% y la población vulnerable se ubicó en 30,5%.
3. El dato marca un cambio en la distribución social, aunque persisten brechas urbanas, rurales y de ingresos.
El Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia informó que, en 2024, el 31,8% de la población se encontraba en condición de pobreza monetaria, el 30,5% en situación de vulnerabilidad, el 34,4% pertenecía a la clase media y el 3,3% se ubicaba en la clase alta. Con esos datos, la clase media pasó a ser el grupo de mayor peso relativo dentro de la clasificación social utilizada por el DANE. (dane.gov.co)
El viceministro general de Hacienda, Camilo Rey, destacó el resultado y señaló que, por primera vez desde que existen estadísticas comparables, el porcentaje de población clasificada como clase media supera tanto al porcentaje de personas en pobreza como al de población vulnerable. El dato fue difundido por Rey en redes sociales a partir de la actualización publicada por el DANE. (x.com)
La caída de la pobreza monetaria fue de 2,8 puntos porcentuales frente a 2023, cuando se ubicaba en 34,6%. Según el comunicado oficial, en 2024 la pobreza monetaria alcanzó al 31,8% de la población nacional; en las cabeceras fue de 28,6%, mientras que en centros poblados y rural disperso llegó a 42,5%, lo que muestra que las diferencias territoriales siguen siendo significativas. (dane.gov.co)
El avance de la clase media se produjo junto con una reducción de la pobreza y un leve aumento de la clase alta, que pasó de 3,1% en 2023 a 3,3% en 2024. Sin embargo, más de seis de cada diez colombianos permanecen entre pobreza y vulnerabilidad, por lo que el cambio estadístico convive con un cuadro social todavía marcado por riesgo de retroceso, desigualdad territorial y fragilidad de ingresos.
