Decenas de detenidos en Delaney Hall mantienen una huelga de hambre y trabajo por condiciones insalubres, y la gobernadora Mikie Sherrill exigió el cierre del centro.
TRES CLAVES:
1. La huelga comenzó el viernes tras meses de denuncias sobre insalubridad en Delaney Hall.
2. La gobernadora Sherrill visitó el centro con congresistas, pero no le permitieron entrar.
3. Planean abrir un nuevo centro en Roxbury para 1.500 inmigrantes, pendiente de evaluación ambiental.
Los detenidos exigen mejoras en las condiciones sanitarias y la intervención directa de autoridades estatales.
La gobernadora Mikie Sherrill, acompañada por legisladores demócratas, intentó ingresar al centro para constatar la situación, pero fue bloqueada, lo que generó cuestionamientos sobre la transparencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Sherrill calificó como “desgarradoras” las denuncias recibidas de familiares y activistas, reafirmó su compromiso de exigir responsabilidades a ICE al igual que el cierre de Delaney Hall y se opone a la expansión de centros de detención en el estado, como el proyecto en Roxbury, donde el Departamento de Seguridad Nacional planea habilitar un almacén para albergar hasta 1.500 inmigrantes.
La situación mantiene en alerta a organizaciones defensoras de derechos humanos y a las autoridades locales, mientras la huelga continúa sin señales de resolución inmediata.
