La tasa de natalidad bajó un 42% en Guatemala en 34 años (desde 1990), con un índice que pasó de 5,5 nacidos vivos por mujer a 2,3, según datos divulgados en un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Tres claves
1).-Bolivia, Guatemala y Honduras experimentaron un descenso más lento en comparación con Argentina y Uruguay.
2).- El número actual es de 1.8 hijos por mujer en América Latina y 1.5 en el Caribe, destaca el reporte.
3).- Para la CEPAL, Bolivia y Guatemala mantienen niveles más bajos de la edad media de la fecundidad, cercanos o incluso inferiores a los 26 años en 2024.
En 1960 la media era 7, pero desde 2015 la tasa de fecundidad en la región se situó por debajo del nivel de reemplazo (2.1) y el valor actual es de 1.8 hijos por mujer en América Latina y 1.5 en el Caribe, acotó el reporte.
El territorio centroamericano está por arriba de ese indicador, subrayó, ello significa que nacen más personas que los fallecidos, un fenómeno distinto a europeos o Japón, donde la variable ya es negativa.
Esta reducción se relaciona con el hecho de que la mujer se incorpora al mercado laboral; es decir, empieza a tener hijos a mayor edad, los distancia más y tiene menos descendencia.
La CEPAL reveló que Bolivia y Guatemala mantienen niveles más bajos de la edad media de la fecundidad, cercanos o incluso inferiores a los 26 años en 2024, describió el medio.
Agregó que esta modificación etaria transformará la pirámide poblacional y el efecto es que deja de ser joven y envejece y su consecuencia a largo plazo es que los recursos, en lugar de financiar escuelas, tenderán a sufragar geriátricos.
El cambio en esta estructura conocido como bono demográfico puede generar crecimiento económico, siempre que los habitantes logren incorporarse al mercado laboral, acotó.
Esa modificación tiene efectos, además, en la salud pública, pensiones y finanzas del Gobierno, enfatizó el texto.
El 76% de los países de América Latina y el Caribe presentaba tasas inferiores al nivel de reemplazo, una proporción superada solo por Europa y América del Norte.
En la región, ningún territorio que alcanzara este valor crítico se mantuvo en 2.1 hijos por mujer, sino al contrario, la fecundidad sigue a la baja de forma sostenida.
