Un estudio divulgado por la organización no gubernamental ACT Promoción de la Salud, en colaboración con la Agencia Bori, muestra que la inflación de alimentos en Brasil se configura como un fenómeno estructural, que encarece más los productos frescos en comparación con los ultraprocesados.
TRES CLAVES
1).- El relevamiento fue elaborado por el economista Valter Palmieri Junior, doctor en desarrollo económico por la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp).
2).- En casi 20 años, el costo de la alimentación de los brasileños subió un 302,6%.
3).- El informe muestra que la pérdida del poder de compra se siente más en los alimentos frescos (in natura).
Según el informe, la inflación de los alimentos en Brasil no puede ser atribuida exclusivamente a cuestiones estacionales —oscilaciones temporales que tienden a corregirse espontáneamente cuando cambia la estación—. El estudio señala como ejemplo el alza en el precio del tomate durante el período entre cosechas.
También sostiene la investigación que la inflación de los alimentos no puede explicarse sólo por factores coyunturales, que serían variaciones por eventos no recurrentes que pueden durar meses o pocos años. Un ejemplo es la devaluación súbita del tipo de cambio.
El estudio –publicado por la Agencia Brasil- clasifica la inflación de la alimentación como estructural, compuesta por presiones permanentes que no se resuelven solas y exigen cambios en el modo en que la economía está organizada.
“La inflación es estructural porque no deriva sólo de choques temporales; es específica porque está asociada a las características históricas del modelo de desarrollo brasileño”, escribe el investigador en el estudio.
En casi 20 años, el costo de la alimentación de los brasileños subió un 302,6%, es decir, se multiplicó por cuatro, mientras que la inflación general del país fue del 186,6%. Esto significa que, de junio de 2006 a diciembre de 2025, el encarecimiento de la comida supera en un 62% al Índice Nacional de Precios al Consumidor Amplio (IPCA), conocido como la inflación oficial.
Al detallar los grupos alimenticios del costo de la comida en Brasil, la investigación revela que los artículos que más subieron fueron: Tubérculos, raíces y legumbres (359,5%); Carnes (483,5%); Frutas (516,2%) y Saludables vs. Ultraprocesados.
Entre 2006 y 2026, el poder de compra de frutas cayó cerca del 31%; y el de hortalizas y verduras, un 26,6%. En el caso de los refrescos (+23,6%) y embutidos como el jamón (+69%) y la mortadela (+87,2%), aumentó.
Por el lado de los ultraprocesados, el economista explica que el abaratamiento está asociado al hecho de que contienen elementos como aditivos, “que son industriales, con menos oscilación de precio”.
