El presidente Luiz Inácio Lula da Silva exigió respeto a la soberanía brasileña y criticó las declaraciones de las autoridades de los Estados Unidos sobre la clasificación de ese país sobre facciones criminales brasileñas, como el Comando Vermelho (CV) o el Primer Comando Capital (PCC). El presidente dijo además que no es justificable ninguna intervención extranjera en la lucha contra el crimen organizado. También pidió a Estados Unidos que entregue a los criminales brasileños que están en ese país.
Tres claves
1).- Lula dijo que el CV y el PCC son terroristas, pero para las comunidades brasileñas. Para la sociedad brasileña y para la gente de la periferia, porque perturban a las familias, los barrios y las ciudades. Y los combatiremos en Brasil.
2).- El presidente reiteró que Brasil ha hecho mucho para combatir a las organizaciones criminales y que la aprobación de la Enmienda de Seguridad Pública fortalecerá esta lucha.
3).-El mandatario brasileño exigió a Estados Unidos que si quiere combatir el crimen organizado entregue a Calos Ramagem condenado a 16 años y se esconde en ese país. Y a Ricardo Magro el mayor contrabandista de combustible de este país.
Lula dijo que no hay justificación para ninguna intervención extranjera al aludir a declaraciones del secretario de Estados de EE.UU. Marco Rubio, quien consideró que las organizaciones como Comando Vermelho y Primer Comando Capital son equiparables a Al Qaeda o al Estado Islámico.
En ese marco Rubio justificó que su país hará todo lo que sea necesario para actuar contra dichas organizaciones criminales que operan en Brasil, en defensa de sus intereses.
Lula dijo estar «muy triste» por la clasificación realizada por el secretario de Estado estadounidense y al respecto dijo: que “El Comando Vermelho y el PCC son terroristas, pero para las comunidades brasileñas. Para la sociedad brasileña y para la gente de la periferia, porque perturban a las familias, los barrios y las ciudades. Son terroristas y los combatiremos aquí. Por eso, aprobamos una ley contra las pandillas y una ley para combatir el crimen organizado”, argumentó.
El presidente recalcó que las facciones criminales brasileñas no se ajustan al perfil de terroristas que Estados Unidos suele buscar, y citó a Osama Bin Laden como ejemplo. Lula también señaló que gran parte del tráfico de armas en Brasil tiene su origen en Estados Unidos.
Luego exigió respeto a las autoridades estadounidenses. “No aceptaremos que nos traten como a niños. No aceptaremos que nos traten como si fuéramos una república bananera. Este Brasil no es un país cualquiera. Es un país muy grande”, afirmó.
Lula despertó sospechas de que el interés estadounidense estaba en realidad relacionado con la codicia por la riqueza mineral de Brasil.
“Me preocupa porque tenemos muchos minerales críticos, elementos de tierras raras y menas. Todavía tenemos mucho oro y diamantes, además de la selva tropical más grande del mundo y agua dulce. Pronto dirán que el Amazonas les pertenece. No es así”, enfatizó el presidente.
Lula recordó que, en su conversación con Donald Trump, a inicios de mayo, este afirmó que ambos debían transmitir respeto a la comunidad internacional y a la sociedad, valorando la democracia, el multilateralismo y defendiendo la integridad territorial de las naciones.
“Trato a un país pequeño con el mismo respeto que a China, Rusia y Estados Unidos. No le hablo con dureza a Bolivia ni con suavidad a Estados Unidos. Les hablo con cortesía a ambos porque quiero respeto. Necesito respeto para poder respetar a los demás. Así que no jueguen con la soberanía de este país, ni con nuestra democracia”, afirmó.
Lula reiteró que Brasil ha hecho mucho para combatir a las organizaciones criminales y que la aprobación de la Enmienda de Seguridad Pública fortalecerá esta lucha.
Según el presidente, si Estados Unidos realmente quiere colaborar, serán muy bienvenidos, pero esta lucha también debe librarse en suelo estadounidense.
“Le entregué un documento a Trump en el que se indica que Brasil está dispuesto a colaborar para combatir el crimen organizado. Empezaremos por su estado de Delaware, donde hay lavado de dinero en el que están involucrados brasileños”, dijo.
“Empecemos por entregar a Carlos Ramagem, quien está condenado a 16 años y se esconde allí. Empecemos por entregar al mayor contrabandista de combustible de este país, Ricardo Magro. Le di a Trump su nombre y una foto de su casa. ¿Quieren combatir el crimen organizado? Entreguen a nuestros criminales que están en Estados Unidos”, agreg
