El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, viajó a Roma para reunirse con el papa León XIV.
Antes del encuentro, reivindicó la encíclica Magnifica humanitas y afirmó que el progreso debe ponerse al servicio de las personas.
El mandatario sostuvo que la inteligencia artificial “no es neutral” y que el poder digital puede conducir a nuevas atrocidades si no se orienta al bien común.
Tres claves:
1. Sánchez vinculó su viaje a Roma con una lectura política y ética de la encíclica Magnifica humanitas.
2. El presidente español destacó que el texto de León XIV defiende la paz, la dignidad humana y el multilateralismo.
3. La intervención se inscribe en el debate abierto por el Papa sobre inteligencia artificial, poder digital, justicia social y límites éticos al progreso tecnológico.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, viajó a Roma para mantener un encuentro con el papa León XIV y, antes de la reunión, difundió un mensaje en el que citó la primera encíclica del pontífice, Magnifica humanitas. “O ponemos el progreso al servicio de las personas, o el futuro será la condena de generaciones enteras”, escribió en sus redes sociales.
Sánchez afirmó que la encíclica “nos interpela a todos” y subrayó que la inteligencia artificial “no es neutral”. También advirtió que “el poder digital puede conducirnos a nuevas atrocidades si no se orienta al bien común”. En el mismo mensaje, definió el texto de León XIV como una defensa de la paz, la dignidad humana y el multilateralismo.
La referencia de Sánchez se produjo un día después de la presentación de Magnifica humanitas, el primer gran documento doctrinal del pontificado de León XIV. La encíclica fue firmada el 15 de mayo, en coincidencia con el aniversario de Rerum novarum, de León XIII, y publicada el 25 de mayo. El texto aborda la protección de la persona humana en la era de la inteligencia artificial y plantea que el desarrollo tecnológico debe estar al servicio del ser humano y del bien común.
En la encíclica, León XIV sostiene que las innovaciones tecnológicas no son neutrales y que pueden aumentar la justicia o, por el contrario, ampliar desigualdades, exclusión y formas de control. El documento también advierte sobre la concentración del poder digital, la manipulación informativa, el impacto sobre el trabajo, la vigilancia y el uso de tecnologías avanzadas en contextos bélicos.
El gesto de Sánchez ubica la encíclica en una discusión política más amplia. Al afirmar que España “no puede ser espectadora resignada”, el presidente español tomó el texto papal como punto de apoyo para plantear que el cambio tecnológico exige regulación, orientación ética y responsabilidad pública. Su mensaje buscó asociar el debate sobre inteligencia artificial con una defensa de lo humano frente a poderes económicos, digitales y militares que pueden escapar al control democrático.
