El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, celebró el crecimiento del Índice de Desarrollo Humano (IDH) de su país y defendió la transición energética como motor de crecimiento. En una entrevista al Jornal do Amazonas, en la ciudad de Manaus, el mandatario resaltó que el avance de dicho indicador refleja los esfuerzos de su Gobierno por mejorar las condiciones de vida de la población más vulnerable y reducir las desigualdades históricas.
Tres claves
1).-El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), reveló Brasil alcanzó por primera vez el nivel de Muy Alto Desarrollo Humano, al registrar un IDH de 0,805 en 2024.
2).- Los resultados del IDH, a partir de cálculos de variables como ingresos, educación y expectativa de vida, muestran que el gigante sudamericano avanza en un proceso de inclusión social y recuperación económica.
3).- “La lucha para mejorar la vida del pueblo no es fácil”, afirmó Lula, quien resaltó que los sectores pobres de la sociedad brasileña estuvieron “invisibilizados durante décadas”.
Para Lula, los resultados del IDH, a partir de cálculos de variables como ingresos, educación y expectativa de vida, muestran que el gigante sudamericano avanza en un proceso de inclusión social y recuperación económica.
También, el gobernante proyectó un escenario aún más favorable para los próximos años, impulsado por el potencial en la generación de energías limpias y la atracción de inversiones extranjeras vinculadas a la transición energética.
Sostuvo que Brasil posee ventajas competitivas únicas en sectores como la energía eólica, la solar y el hidrógeno verde, áreas consideradas estratégicas en la sustitución gradual de combustibles fósiles por fuentes renovables.
Afirmó, además, que numerosos países y empresas internacionales observan con interés las capacidades energéticas brasileñas, especialmente para instalar centros de datos e infraestructuras tecnológicas que demandan elevado consumo eléctrico.
No obstante, Lula advirtió que el Gobierno pretende garantizar que esas inversiones generen beneficios concretos para la población y no se limiten únicamente a la explotación de recursos energéticos nacionales por compañías extranjeras.
“Si quieren venir, pueden venir; pero Brasil también tiene que ganar”, señaló el jefe de Estado al defender la necesidad de que los proyectos internacionales contribuyan a la generación de empleos, transferencia tecnológica y desarrollo económico interno.
Mencionó igualmente el creciente interés de empresas chinas, estadounidenses e indias en desarrollar proyectos energéticos en territorio brasileño, especialmente en regiones del nordeste y la Amazonia.
Reiteró su optimismo respecto al futuro del país y aseguró que Brasil puede convertirse en una referencia mundial en energía limpia, innovación tecnológica y desarrollo sostenible durante las próximas décadas.
