Entre 2023 y 2025, la transferencia de fondos a las universidades nacionales se redujo un 36% y afectó al sistema educativo con reducción de graduados.
1. El gasto universitario pasó del 0,85% del PIB en 2015 a un proyectado 0,51% en 2025.
2. Solo el 4,4% de los estudiantes universitarios nacionales se graduaron en 2023, 1 de cada 22.
3. El 90% del presupuesto universitario se destina a salarios docentes y no docentes.
El gobierno nacional aplicó un ajuste fiscal que redujo el gasto público real en un 27,6% entre 2023 y 2025, con las universidades nacionales sufriendo un recorte aún mayor, del 36%.
Este descenso sitúa la inversión en educación superior en niveles similares a los de principios de siglo, afectando un sistema con una tasa de graduación muy baja en comparación con los países vecinos.
La mayor parte del presupuesto universitario se destina a salarios, lo que limita la flexibilidad para ajustes sin afectar al personal. Además, la ley vigente de indexación automática por inflación genera rigidez presupuestaria, dificultando la gestión fiscal.
El Poder Ejecutivo libertario propone modificar estas cláusulas para vincular las actualizaciones a la disponibilidad de recursos y metas inflacionarias.
El debate sobre el financiamiento universitario también incluye la distribución del gasto, que favorece a hogares de mayores ingresos, y la búsqueda de alternativas como impuestos adicionales a graduados o sistemas de retribución diferida.
La tensión entre mantener la calidad educativa y cumplir con el equilibrio fiscal seguirá siendo un desafío para las políticas públicas de un gobierno libertario que disputa ese campo con una tradición universitaria modelo en cuanto a la educación argentina pública, libre y laica para todos.
