Una investigación periodística basada en audios filtrados del caso conocido como Hondurasgate señala que el presidente argentino habría aportado 350 mil dólares para una estructura digital destinada a difundir fake news contra los gobiernos de México y Colombia.
Tres claves:
- Audios atribuidos a Juan Orlando Hernández mencionan un supuesto aporte de Milei por 350 mil dólares.
- La red habría buscado atacar a Claudia Sheinbaum, Gustavo Petro y dirigentes progresistas de Honduras.
- El caso involucra al expresidente hondureño, condenado por narcotráfico en Estados Unidos, y reabre el debate sobre guerra digital regional.
El presidente argentino Javier Milei quedó mencionado en una investigación periodística internacional sobre una presunta red de desinformación regional. Según audios difundidos por Diario Red y el portal Hondurasgate, el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández habría hablado de un aporte de 350 mil dólares de Milei para montar una “unidad de periodismo digital” orientada a producir campañas contra gobiernos progresistas de América Latina. La versión fue retomada por medios como Página/12, La Jornada y El País de México.
El punto más grave es quién aparece como articulador de la maniobra: Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, condenado en Estados Unidos por delitos vinculados al narcotráfico. De acuerdo con las publicaciones, en los audios Hernández sostiene que había hablado con Milei y que el mandatario argentino “está apoyando con 350.000 dólares”. La investigación ubica ese supuesto aporte dentro de una operación para instalar contenidos contra la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, el presidente colombiano Gustavo Petro y dirigentes ligados al progresismo hondureño.
La denuncia combina tres dimensiones sensibles: financiamiento político internacional, producción de fake news y articulación con sectores de la derecha regional alineados con Donald Trump. Por ahora, se trata de una acusación basada en audios filtrados y en una investigación periodística; por eso, la atribución debe hacerse en condicional. Pero el caso ya abrió una pregunta política de fondo: si la Argentina quedó involucrada, desde la Presidencia, en una estrategia continental de guerra digital contra gobiernos latinoamericanos.
