Brasil avanza en un plan para transformar su riqueza en minerales críticos y estratégicos en tecnología, industria y desarrollo sostenible. El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación creó un Grupo de Trabajo de Innovación para el Sector Mineral, con un plazo de 90 días para elaborar la propuesta del programa Inova+Mineral. El objetivo es ampliar el contenido tecnológico e industrial de las cadenas minerales brasileñas y evitar que el país quede reducido al papel de proveedor de materias primas.
Tres claves
1. Minerales con valor agregado.
El programa busca identificar los minerales críticos prioritarios para Brasil —como litio, tierras raras, níquel, grafito y niobio— y promover su procesamiento dentro del país para integrarlos a cadenas industriales de mayor valor.
2. Ciencia, tecnología e industria.
El grupo de trabajo deberá mapear gargalos tecnológicos, proponer metas de escalamiento industrial y diseñar programas de formación de ingenieros, químicos y técnicos especializados en procesamiento mineral.
3. Menos dependencia externa.
La iniciativa apunta a crear mecanismos de financiamiento continuo para que empresas brasileñas desarrollen soluciones propias, reduzcan importaciones y fortalezcan la soberanía tecnológica nacional.
El Inova+Mineral se inscribe en una disputa global por los minerales que alimentan la transición energética, la industria digital, los semiconductores, las baterías y las tecnologías de defensa. Brasil posee reservas relevantes, pero el desafío oficial es que esa base mineral no salga del país solo como commodity, sino que se convierta en conocimiento, empleo calificado, procesamiento local y productos de mayor complejidad.
El grupo de trabajo reúne instituciones estratégicas del ecosistema científico y tecnológico brasileño: Finep, CNPq, Embrapii, Cetem y CGEE. La misión es construir una agenda nacional de innovación, con foco en infraestructura científica, formación profesional, desarrollo tecnológico e industrialización de cadenas consideradas estratégicas.
La apuesta tiene una lectura geopolítica. En un mundo donde Estados Unidos, China y la Unión Europea compiten por controlar insumos críticos, Brasil intenta posicionarse no solo como país minero, sino como plataforma industrial y tecnológica. El punto central es convertir riqueza natural en soberanía productiva: agregar valor, formar capacidades nacionales y vincular minerales estratégicos con desarrollo sostenible.
