Brasil redujo la mortalidad neonatal a 7 por cada 1.000 nacidos vivos en 2024, la cifra más baja en 34 años. La tasa de muertes en menores de cinco años también cayó a 14,2 por mil, reflejando avances clave en políticas públicas de salud.
TRES CLAVES:
1. En 1990, 25 de cada 1.000 recién nacidos morían antes de 28 días; en 2024, la cifra bajó a 7 por mil.
2. La mortalidad en menores de cinco años pasó de 63 por mil en 1990 a 14,2 por mil en 2024.
3. Entre 2010 y 2024, la reducción anual de mortalidad neonatal fue del 3,16%, menor que el 4,9% de la década anterior.
La disminución histórica de la mortalidad infantil en Brasil se atribuye a programas como el Programa de Salud de la Familia y la expansión de la red pública sanitaria, que mejoraron la atención a madres y niños desde los años 90.
La vacunación y la promoción de la lactancia materna fueron pilares fundamentales para estos resultados.
A pesar del progreso, la reducción anual de muertes infantiles se desaceleró en la última década, siguiendo una tendencia global. Esto plantea la necesidad de intensificar y ampliar las políticas de salud para alcanzar zonas con menor cobertura.
Invertir en salud infantil continúa siendo una estrategia rentable, ya que cada dólar destinado puede generar hasta 20 dólares en beneficios sociales y económicos, según Unicef. Mantener estos avances es clave para que más niños sobrevivan y se desarrollen plenamente en Brasil.
