El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, volvió a someterse a estudios en el Walter Reed Medical Center mientras se prepara para festejar sus 80 años. Si bien la Casa Blanca minimizó cualquier posible problema: «Está bien», hicieron saber. Sin embargo, esta nueva visita vuelve a alimentar las dudas y preocupaciones sobre el estado de salud del presidente, cercano a los 80 años y el más anciano en haber jurado el cargo para ingresar a la Casa Blanca.
Tres claves
1).- La última vez que Trump acudió a estudios fue sometido a una tomografía computada preventiva «para descartar posibles problemas cardiovasculares».
2).- Desde hace meses, la salud de Trump —que cumplirá 80 años el 14 de junio— está bajo la lupa de los medios estadounidenses, que han señalado en varias ocasiones tobillos hinchados y vendajes en sus manos.
3).- Especialistas expresaron dudas sobre los reiterados moretones en sus manos, la hinchazón en las piernas y su ocasional somnolencia, sugiriendo que podrían ser síntomas de un problema más profundo.
Aunque cuenta con un amplio equipo médico en la residencia presidencial, el hospital Walter Reed dispone de equipamiento avanzado de diagnóstico.
La última vez que Trump acudió allí fue sometido a una tomografía computada preventiva «para descartar posibles problemas cardiovasculares», había explicado en abril pasado el médico presidencial Sean Barbarella.
Una explicación que, sin embargo, no convenció desde el principio. Desde hace meses, la salud de Trump —que cumplirá 80 años el 14 de junio— está bajo la lupa de los medios estadounidenses, que han señalado en varias ocasiones tobillos hinchados y vendajes en sus manos.
El magnate siempre rechazó con firmeza las críticas sobre su estado físico y llegó incluso a acusar al The New York Times y a otros medios de «traición» por difamarlo y desacreditarlo difundiendo información falsa sobre su salud.
Durante la campaña electoral de 2023 y 2024, Trump hizo hincapié en su fuerza y vigor en comparación con Joe Biden, y se jactó repetidamente de haber superado todas las pruebas cognitivas a las que fue sometido.
Sin embargo, ya como presidente, el magnate se encuentra ahora respondiendo a las mismas preguntas sobre su salud física y mental que persiguieron a su predecesor y que finalmente lo obligaron a retirarse.
Muchos especialistas han expresado dudas sobre los reiterados moretones en sus manos, la hinchazón en las piernas y su ocasional somnolencia, sugiriendo que podrían ser síntomas de un problema más profundo.
Observaciones que la Casa Blanca siempre rechazó de manera categórica y frente a las cuales creó en abril la llamada «Wall of Shame», una página en línea con los nombres de los «malos actores» que alimentaron dudas sobre la salud del presidente.
