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El mapa laboral del régimen argentino de grandes inversiones: sectores que crecen sin empujar empleo ni empresas

La economista y periodista Rosalía Costantino advirtió que el crecimiento de proyectos vinculados al RIGI, régimen especial para grandes inversores implementado por el presidente Javier Milei, sobre todo en minería y petróleo, no alcanza para revertir la destrucción neta de empresas y empleo registrado en la Argentina. Según su planteo, incluso en provincias con actividad asociada a grandes inversiones, la economía no logra dinamizar el mercado interno ni recomponer el trabajo formal. La única excepción clara sería Neuquén, impulsada por el boom de Vaca Muerta

Tres claves

1. Sectores dinámicos, poco empleo neto.
Costantino sostiene que minería, petróleo y otros rubros de crecimiento concentrado pueden aumentar producción e inversiones, pero no generan suficiente empleo registrado ni multiplican empresas en el resto de la economía.

2. El deterioro laboral es nacional.
El diagnóstico apunta a una caída transversal del trabajo formal y de la cantidad de empresas desde noviembre de 2023, junto con aumento del empleo informal y del monotributo de bajos ingresos.

3. Neuquén, la excepción petrolera.
La provincia aparece como el caso que logra crecimiento neto del empleo privado formal gracias a Vaca Muerta, mientras la mayoría de las jurisdicciones sigue en rojo. Un informe citado por Economis señaló que Neuquén y Río Negro fueron las únicas provincias con aumento del empleo privado formal desde la llegada de Milei. 

La advertencia discute uno de los argumentos centrales del oficialismo: que el RIGI y las grandes inversiones permitirían reactivar la economía. Para Costantino, el problema es que esos sectores pueden crecer sin derramar sobre el conjunto del aparato productivo. Si la inversión se concentra en ramas de baja generación relativa de empleo directo o con pocos encadenamientos locales, el resultado puede ser una economía con enclaves dinámicos y mercado interno deprimido.

Los datos disponibles van en esa dirección: relevamientos recientes sobre empleo formal muestran que gran parte de las provincias perdió puestos privados registrados, mientras las excepciones están ligadas a la actividad hidrocarburífera patagónica. El fenómeno ayuda a explicar por qué puede haber crecimiento sectorial y, al mismo tiempo, deterioro del consumo, caída de empresas y precarización laboral.

El punto político del planteo es que el mapa productivo no se mide solo por exportaciones o inversiones anunciadas. También importa si esas actividades crean empleo formal, sostienen pymes, aumentan salarios y dinamizan comercio, industria y servicios locales. En esa lectura, el RIGI puede fortalecer sectores concentrados, pero no necesariamente reconstruir el tejido laboral y empresario destruido desde el inicio del actual ciclo económico.

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