León XIV alertó desde Argelia que una democracia sin base moral corre el riesgo de convertirse una herramienta para la dominación de élites económicas y tecnológicas, y llamó a promover una cultura global de paz y justicia.
TRES CLAVES:
1. El Papa afirmó que el poder debe orientarse al bien común, no a la acumulación económica o tecnológica.
2. Advirtió que la concentración del poder tecnológico y militar amenaza la democracia y la paz internacional.
3. Destacó que el corazón de Dios está con los humildes y que la autoridad debe servir a cada ser humano.
En un mensaje a la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, el Papa León XIV subrayó que la democracia solo se mantiene saludable si está arraigada en una ley moral y en una visión auténtica de la persona humana. Sin estos fundamentos, advirtió, puede transformarse en una tiranía mayoritaria o en una fachada para la dominación de élites.
El Pontífice criticó la lógica tecnocrática que concentra poder económico, tecnológico y militar en pocas manos, señalando que esta situación pone en riesgo tanto la participación democrática como la estabilidad internacional.
Además, destacó que la doctrina social católica ve el poder como un medio para el bien común, basado en la sabiduría y las virtudes morales.
Finalmente, el Papa hizo un llamado a construir una cultura global de reconciliación y paz, sustentada en la justicia y en una autoridad humilde que sirva a todas las personas, reafirmando que el corazón de Dios está con los humildes y sencillos, no con los opresores ni los orgullosos.
«El corazón de nuestro Padre no está con los malvados, ni con los opresores, ni con los orgullosos: el corazón de Dios está con los humildes y los sencillos, y con ellos hace avanzar su Reino de amor y paz, día tras día», dijo en un hogar de ancianos de las Hermanitas de los Pobres en Annaba, Argelia.
