Con una baja de seis unidades, el indicador se ubica en 498 puntos básicos, impulsado por la suba de los bonos soberanos y la recomposición de las reservas del Banco Central.
En una jornada de señales positivas para los activos locales, el riesgo país elaborado por JP Morgan perforó nuevamente el piso psicológico de los 500 puntos básicos y se situó en las 498 unidades. Se trata del valor más bajo registrado desde mediados de agosto, consolidando una tendencia que acumula un descenso de 71 puntos en lo que va del año y que acerca a la Argentina a la posibilidad de retornar a los mercados internacionales de crédito.
El movimiento estuvo apuntalado por una nueva mejora en la cotización de los bonos soberanos en dólares —tanto Bonares como Globales—, que cotizan en promedio con incrementos del 0,3%. Este desempeño se produce en un contexto internacional complejo, caracterizado por el alza de las tasas de los bonos del Tesoro de EE. UU. (que alcanzaron niveles cercanos al 5,27% anual), lo que suele generar presiones bajistas sobre los mercados emergentes.

Los factores detrás de la compresión
Analistas del sector financiero destacan que la resiliencia y avance de los títulos argentinos responde a una combinación de fundamentos locales:
- Rigor fiscal: El mantenimiento del déficit cero fortalece la percepción de solvencia por parte de los inversores.
- Recomposición de divisas: La aceleración en las compras del Banco Central en el mercado oficial permitió situar nuevamente a las reservas internacionales brutas por encima de la cota de los USD 50.000 millones.
- Perspectivas crediticias: Recientes subas en las notas soberanas por parte de agencias calificadoras y el respaldo de organismos internacionales otorgan previsibilidad a los compromisos de deuda de corto y mediano plazo.
La mirada de la plaza financiera
Desde el mercado, diversos operadores resaltan el comportamiento a contramano que han mostrado las acciones y bonos locales frente a la renta fija global. El avance del petróleo Brent brindó impulso a las empresas energéticas en la bolsa, mientras que la baja de los dólares financieros acompañó la calma cambiaría general.
Especialistas sugieren reacomodamientos tácticos en las carteras: mientras algunos recomiendan tomar ganancias parciales en los tramos más largos de la curva, otros continúan identificando valor en papeles de corto plazo como el AL30 o en instrumentos corporativos del sector energético, anticipando que una mayor compresión del riesgo país aún ofrece espacio para ganancias adicionales.