Una investigación periodística señala que el Grupo Neuss avanzó posiciones para quedarse con una parte decisiva del negocio de la Hidrovía Paraná-Paraguay, asociado a la belga Jan de Nul y al grupo Román, en una licitación estratégica para el comercio exterior argentino.
Tres claves:
- La Hidrovía es el corredor por el que sale más del 80% de las exportaciones agrícolas y agroindustriales argentinas.
- Jan de Nul y DEME superaron la evaluación técnica y quedaron en carrera para la etapa final de la licitación.
- La denuncia apunta a un presunto esquema de socios locales, subcontratos y pliegos diseñados para concentrar un negocio estratégico.
La Hidrovía Paraná-Paraguay vuelve al centro de la discusión política y económica. Una investigación publicada por Ámbito advierte que el holding comandado por Juan y Patricio Neuss habría avanzado para quedarse con una porción clave del control del corredor fluvial, casi sin competencia real, con la belga Jan de Nul como actor principal y con el grupo Román como socio local. La denuncia habla de un “pliego a medida”, de la exclusión de competidores chinos y de una presunta cláusula para que la multinacional ceda el 50% del negocio a empresarios argentinos.
El tema es sensible porque la Hidrovía no es una concesión más. Es la infraestructura logística central del comercio exterior argentino: por el río Paraná circula más del 80% de las exportaciones agroindustriales del país. Reuters informó que la licitación implica un contrato estimado en 10.000 millones de dólares y que los oferentes fueron Jan de Nul, DEME y la brasileña DTA Engenharia, aunque el diseño del concurso excluyó a empresas estatales extranjeras, lo que en los hechos dejó fuera a compañías chinas.
En los últimos días, el proceso entró en su etapa decisiva. Jan de Nul y DEME superaron la evaluación técnica y pasaron a la instancia económica, donde se definirá la adjudicación por el esquema de peajes. Medios especializados señalaron que Jan de Nul quedó mejor posicionada técnicamente, aunque DEME todavía podría imponerse si ofrece un peaje más bajo.
La denuncia política va más allá de la Hidrovía. El señalamiento conecta este proceso con otros activos estratégicos —Transener, los pozos maduros de YPF y el Belgrano Cargas— y plantea que un mismo grupo empresario se estaría convirtiendo en beneficiario privilegiado del gobierno de Javier Milei en concesiones, licitaciones y negocios ligados a la logística y la energía. El punto central es si el Estado está promoviendo competencia real o si está construyendo un nuevo esquema de concentración privada sobre infraestructura pública estratégica.
El caso también arrastra antecedentes conflictivos. La licitación anterior fue cuestionada por falta de competencia y por sospechas de condiciones favorables a determinados actores. En febrero de 2025, el propio gobierno argentino anunció que investigaría el resultado de un proceso en el que DEME había quedado como única participante y había denunciado irregularidades en los términos del concurso.
Por eso la Hidrovía puede convertirse en una nueva tormenta política y judicial para el gobierno. No solo está en juego quién dragará y balizará el principal corredor exportador del país: también se discute quién controla la llave logística de la Argentina, cómo se fijan los peajes, qué empresas quedan afuera y si la privatización de activos estratégicos está generando competencia o un nuevo mapa de negocios concentrados alrededor del poder.
