La nueva presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, inicia su mandato con la promesa de reforzar las políticas de seguridad para combatir la crisis de violencia ligada al narcotráfico, el principal desafío del país.
TRES CLAVES:
1. Fernández ganó las elecciones con el 49% de los votos y controla 31 de 57 diputados.
2. Anunció una “guerra sin cuartel” contra el crimen organizado y mantiene al ministro de Seguridad de la administración anterior.
3. Construyen una cárcel de máxima seguridad inspirada en el modelo salvadoreño para recluir a líderes narcotraficantes.
Esta politóloga de 39 años asume la presidencia con el objetivo de consolidar las medidas de mano dura implementadas por su predecesor Rodrigo Chaves, quien ocupará cargos estratégicos en el Ejecutivo.
La crisis de inseguridad, agravada por el narcotráfico, ha dejado récords de homicidios y convertido al país en un punto estratégico para el tráfico de cocaína a nivel mundial.
Con mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa, Fernández busca impulsar reformas profundas en seguridad y en el Poder Judicial, sector criticado por la administración anterior.
El gobierno mantendrá la cooperación con Estados Unidos y avanza en la construcción de una cárcel de máxima seguridad para aislar a los principales líderes del narcotráfico.
