Especialistas de cuatro países analizan en Panamá la agricultura vertical como solución para optimizar cultivos, mejorar la seguridad alimentaria y reducir la dependencia de insumos importados en América Latina.
TRES CLAVES:
1. La agricultura vertical permite maximizar espacio y uso eficiente del agua para cultivos frescos y seguros.
2. El proyecto incluye validación tecnológica y capacitación en la Universidad de Las Américas (UDELAS).
3. Brasil importa más del 80% de sus fertilizantes, reflejando la alta dependencia regional de insumos externos.
Expertos de Costa Rica, Colombia, Argentina y Panamá evalúan la agricultura vertical como una alternativa para la producción intensiva y sostenible de alimentos en una
práctica que busca optimizar el espacio cultivable y el uso del agua, garantizando productos frescos y seguros para la población.
El Instituto de Innovación Agropecuaria (IDIAP) de Panamá lidera el proyecto, que cuenta con el apoyo de institutos agropecuarios de los países participantes y la coordinación de Fontagro, un fondo regional que promueve la innovación en el sector agropecuario.
La iniciativa responde a la necesidad de reducir la alta dependencia de fertilizantes importados, que representan hasta el 70% de los costos en sistemas mecanizados, y a fortalecer la resiliencia del sector frente a shocks externos.
La transformación hacia sistemas más productivos y diversificados es clave para mejorar la competitividad y la seguridad alimentaria en América Latina y el Caribe.
