El Gobierno argentino rechazó el duro comunicado de Londres y defendió el pedido de arbitraje internacional para frenar la exploración ilegal de recursos en las islas. Desde Estados Unidos abogaron por «desescalar» el conflicto.

La disputa por la soberanía del archipiélago atlántico sumó un nuevo capítulo de fricción diplomática. La Cancillería argentina emitió un comunicado oficial en respuesta al fuerte rechazo del gobierno británico tras la decisión del presidente Javier Milei de impulsar un arbitraje ante tribunales internacionales contra el proyecto petrolero Sea Lion, que opera en aguas circundantes a las Islas Malvinas.
El contrapunto se profundizó luego de que la subsecretaria parlamentaria británica, Uma Kumaran, le transmitiera el malestar del Reino Unido a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza. Frente a esto, el Palacio San Martín advirtió que las autorizaciones unilaterales de licencias de extracción constituyen una violación directa a las resoluciones de la ONU.

Argumentos del cruce e impacto internacional
El Palacio San Martín ratificó la postura argentina y dejó en claro los pilares de su reclamo:
- Soberanía sobre los recursos: Desde el Ejecutivo remarcaron que la exploración de hidrocarburos no renovables en un área bajo disputa constituye una alteración unilateral que atenta contra el derecho internacional y busca «preservar los legítimos derechos del pueblo argentino sobre sus recursos naturales».
- Defensa del canal diplomático: En su réplica, la Cancillería subrayó que el pedido de arbitraje se encuadra en tratados de los que ambas naciones forman parte, asegurando que el país seguirá defendiendo sus posiciones «por los únicos medios dignos de una nación comprometida con la paz: el diálogo, la diplomacia y el derecho internacional».
- Llamado a la moderación desde EE. UU.: Ante el endurecimiento del tono entre ambas partes, voceros de Washington llamaron a «desescalar» la situación para evitar mayores fricciones y propiciar la reanudación de canales de diálogo bilaterales.
El choque diplomático por el desarrollo petrolero en la cuenca norte de las islas vuelve a tensar la relación bilateral entre Buenos Aires y Londres, en medio de la estrategia de la Casa Rosada de llevar las denuncias ante foros e instancias de juzgamiento global.