El 12 de abril, Hungría vota en comicios parlamentarios que pueden poner fin al régimen de Viktor Orbán e impactor en los populismos de derecha europeos.
TRES CLAVES:
1. Orbán gobierna desde 2010 con control absoluto sobre el Estado y medios.
2. La oposición conservadora Tisza, liderada por Peter Magyar, tiene por primera vez una posibilidad real de ganar.
3. Hungría es el principal aliado europeo de Rusia, bloqueando apoyo a Ucrania y debilitando la UE.
Desde 2010, Viktor Orbán transformó a Hungría en un Estado ultracentralista donde controla el gobierno, la justicia y los medios de comunicación, erosionando los contrapesos democráticos.
Su partido, Fidesz, domina con mayoría de dos tercios y ha instaurado un sistema híbrido entre democracia y un sistema autocrático.
El descontento social crece de la mano del deterioro de los servicios públicos, la corrupción y la polarización política que Orbán fomenta, lo que abre una ventana para la oposición conservadora Tisza, que podría destronar al primer ministro por primera vez en más de una década.
Estas elecciones son decisivas para Europa porque Orbán ha bloqueado decisiones clave en la Unión Europea, debilitando su capacidad de acción.
Además, su estrecha alianza con Rusia, que limita el apoyo europeo a Ucrania, hace que su posible derrota también represente un revés para Moscú y la política de Putin.
El resultado del 12 de abril puede definir no solo el rumbo interno de Hungría, sino también la dinámica geopolítica europea para los próximos años.
